EL DESAFÍO DEL NOSOTROS

Con motivo del bicentenario de la independencia del Perú, el Ministerio de Cultura encargó una exposición digital que reflejara la base pluricultural y multiétnica de la nación denominada “El Desafío del Nosotros”. Se invitó al público a hacer sus propias conexiones a través de objetos culturales, cambiando la lectura canónica de una historia del arte nacional en una visión más diversa de la cultura y la nación. Esto se logró a través de una exposición en la página web bastante exitosa, pero se propuso el desafío de hacer que la exposición tuviera acceso para personas sin conexión a Internet, es decir para más de la mitad de la población peruana, o para el público que no suele ir a museos o los llamados espacios de arte.

Dado el papel de las plazas principales como espacios cívicos activos tanto para la población urbana como para la rural, se decidió realizar una exposición física en varias plazas de los pueblos y se nos invitó a trabajar en una propuesta de diseño.

La exposición física tenía varios desafíos propios: cómo proporcionar un espacio adecuado para la apreciación de las artes visuales y las grabaciones de sonido, en un entorno urbano generalmente lleno de ruido y elementos distractores; cómo lograr destacar sin intimidar o convertirse en una molestia, y por el contrario, invitando a los transeúntes; ya una vez dentro, cómo proporcionar una experiencia interactiva para el nativo no digital; y finalmente, cómo replicar todo esto en muchas ciudades del país.

El proyecto requería una propuesta muy minimalista dado el cronograma y el presupuesto. Cuanto menos material y complejidad, más fácil sería construir, transportar y montar la exposición. Todas las piezas deben caber en un camión de tamaño mediano y ser lo suficientemente livianas para ser transportadas por una pequeña cuadrilla de personas, sin grúa u otros medios mecánicos.

Se ideó un plano inclinado en lugar de una pared y un techo como elemento principal para crear un espacio interior, protegido del tráfico de la calle y la intemperie, pero abierto y transparente hacia la plaza. Esto crea un mayor impacto con la menor cantidad de material, en una forma desconocida pero segura. Proporcionó una gran área para anunciar la exposición en la cara opaca, al tiempo que ofrecía una visión de los contenidos a través de la cara transparente. La forma interior del espacio también requería métodos alternativos de visualización, permitiendo que el texto, las imágenes flotantes y las grabaciones de sonido interactuaran con los visitantes de forma no lineal.

Tomó 1 mes diseñarlo, 2 semanas construirlo con un bajo costo, 3 días y 4 trabajadores ensamblarlo en su lugar.

La exposición permaneció 2 meses en Ayacucho y 1 mes en Huancayo; este año continúa viajando a 2 ciudades más.

Se registraron 800 visitantes diarios entre semana y 1000 visitantes diarios los fines de semana.

La facilidad de transporte y montaje resultó ser clave: todas las piezas caben en un camión de tamaño mediano y pueden ser ensambladas por 4 personas.

Colaboradora: Ailed Tejada

Año:

2021

Area:

48 m2

Ubicación:

Ayacucho y Huancayo

Ing. estructural:

Ing. Jorge Avendaño

Consultor madera:

Arq. Luis Takahashi

Curadora exposición:

Lucero Silva

Constructor:

Enrique Aldana

Costo:

28,000 PEN